domingo, 25 de octubre de 2009

UN INFORME AFIRMA QUE MILLET MONTÓ UN "MINIPALAU" EN SU CASA CON FONDOS INSTITUCIONALES


@Antonio Fernández.-

Felix Millet (Efe)

La actual dirección del Palau de la Música de Barcelona, que encabezan Mariona Carulla y Joan Llinares, prepara un demoledor informe contra la gestión de la antigua cúpula, a cuyo frente estaban Fèlix Millet y Jordi Montull. Aun cuando la auditoría de los últimos años no está terminada, este informe será presentado ante la Junta el próximo martes y en él se detallan todas las irregularidades halladas hasta el momento, ampliando los escandalosos datos que ya habían presentado en un primer documento a principios del mes de noviembre (ver noticia) .

Entre las acciones más llamativas, se cuentan los suntuosos gastos que los dos principales implicados en el affaire cargaban a las cuentas del Palau, como las bodas de las dos hijas de Millet (200.000 euros pagó la institución por los fastos), los ordenadores de la propia casa de Millet (más de 6.000 euros) o instalaciones de imagen y sonido por las que se llegó a pagar casi medio millón de euros. Una fuente cercana a la institución señaló a El Confidencial que existen sospechas de que estas instalaciones, contratadas con las empresas Lettergraphic, Mewletter e Hispart, sirvieron para que el ex presidente montase un pequeño auditorio en su domicilio, una especie de “minipalau” para goce y disfrute personal y de sus selectos invitados.

Los actuales gestores se encontraron con diversas facturas de las tres sociedades mencionadas por un valor total de 495.745 euros. Pero nadie encontró “evidencia clara de la naturaleza del servicio recibido”. De lo que sí existe constancia es de que Millet hizo servir una decena de sociedades de proveedores del propio Palau para provecho propio: cargaba las facturas personales a nombre de la entidad que presidía. Entre estas sociedades se encuentran Sony, Eiffage, Servisión, Triobra, Clos Interiors, Ventosa, IN2 o FM2.

Las cuentas suizas
Todos estos extremos fueron reconocidos por Millet ante el juez que investiga el caso, Juli Solaz. Otro de los extremos que reconoció es que tiene una cuenta en Suiza, abierta hace más de 30 años, en la que le consta más de un millón de euros. Este extremo ya era conocido, puesto que se encontró una carpeta en su despacho con anotaciones sobre esta cuenta en la Compagnie Bancaire Genève, la número 707015. El nombre en clave de Millet era un simple número: 241. Según la Fiscalía, Millet ha depositado en dicha cuenta “importantísimas sumas de dinero”.

El ex director administrativo del Palau, Jordi Montull, también admitió que tenía cuenta en el paraíso fiscal helvético, pero desligó esta circunstancia de sus trapicheos en el Palau. Una fuente cercana a los acusados señaló a este diario que Montull guarda en su casa de la localidad costera de Teià “importantes obras de arte” que no fueron declaradas al juez como patrimonio. El ex director administrativo había enviado a juez una relación de sus bienes en la que detallaba su patrimonio (ver noticia). Sin embargo, el pasado dos de octubre, volvió a enviar una misiva admitiendo la compra de tres pisos más, dos de ellos en Barcelona y uno en Pamplona. Pero las inversiones de Montull fueron, desde luego, muy diversas, ya que además de la decena de casas acumuladas en los últimos años, en la caja fuerte de su despacho los investigadores encontraron el recibo de la compra de un diamante.

Pero es precisamente el hecho de que ambos tengan cuentas en Suiza lo que llevó a los fiscales a protestar airadamente por la decisión del juez de no decretar más medidas cautelares. El Ministerio público había pedido la prisión para ambos acusados, pero el magistrado sólo les retiró el pasaporte a Millet y a Montull pero no fijó ninguna medida más. Según la Fiscalía, existe riesgo de fuga, al contar con fondos dinerarios fuera del país, a pesar de que el magistrado envió ya hace un mes una comisión rogatoria a Suiza para bloquear las cuentas que pudiera haber en aquel país.

elconfidencial.com

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