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domingo, 3 de enero de 2010

CONTRA EL LEVIATÁN URBANÍSTICO

REPORTAJE

Un viverista de Náquera lleva 11 años denunciando los abusos en un polígono

CRISTINA VÁZQUEZ - Valencia

Enrique Lluch es una víctima del urbanismo salvaje. Desde que en 1999 se viera afectado por un Programa de Actuación Integrada (PAI) que acabó con su vivero en Náquera, este hombre no ha cejado de buscar justicia. Ha recurrido a los juzgados, levantado actas notariales, pagado informes periciales y comprobado in situ si las obras imputadas a la urbanización que le afectó se hicieron y cuánto costaron.

Al viverista sólo le queda recurrir a Estrasburgo tras pleitear en España

"Entregando mi parcela aún debería pagar al urbanizador 12.766 euros"

Lluch lleva 11 años luchando contra el Leviatán de la normativa urbanística y a la vista de lo conseguido en España -los tribunales han tumbado varias de sus reclamaciones-, a Enrique sólo le queda Estrasburgo, sede el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y poco más. Una reciente sentencia de la Corte europea favorable a un vecino de Bocairent, por un caso también de supuesto abuso urbanístico, ha abierto una diminuta rendija a la esperanza.

Este hombre, ahora de unos 60 años, montó a principios de los años ochenta un vivero de plantas en unos terrenos en Náquera que, tras la presentación de un PAI, se convirtieron en polígono industrial.

Cuando el Ayuntamiento de Náquera, gobernado entonces por el PP, aprobó el PAI y reparceló el polígono donde se ubicaba el vivero, a Enrique casi se le heló la sangre. Tenía que pagar una cuota urbanística de 103.324 euros, mientras su parcela se valoraba en 90.558 euros. "Entregando la propiedad íntegra de mi parcela en pago de la cuota, como está previsto en la LRAU (entonces en vigor), aún le adeudaría al agente urbanizador (Promociones Polígono XVI de Náquera, SL) 12.766 euros, es decir, dos millones de las antiguas pesetas", explica. Recurrió el pago y alegó, entre otras razones, que a las obras de urbanización se presentó un solo presupuesto, el proyecto se expuso al público en pleno agosto de 1999, y para colmo aun hoy repite, en contra de la versión del Ayuntamiento de Náquera, que el proyecto no se cumplió en su totalidad.

Perdió el recurso porque, según la sala de lo Contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia, la liquidación de las obras era provisional y, por tanto, hasta que no se hiciera el balance definitivo no cabía reclamación. El viverista ha esperado casi 9 años la liquidación definitiva del PAI. De ahí sus denuncias de indefensión e insistencia en que los costes de la urbanización del polígono, por compararlo con algo, superan en más del 300% el coste con que la Generalitat adjudicó uno similar seis años después al PAI de Parc Sagunt I.

Su vivero, tras la urbanización, se vio rodeado de edificios altos que alteraron las condiciones medioambientales del negocio que hasta entonces le daba de comer. Las plantas se fueron marchitando hasta morir asfixiadas de calor. "Encargué un informe a la Universidad Politécnica de Valencia para que midiera las condiciones dentro del vivero y anotaron que tras las obras dentro del invernadero las temperaturas superaban los 50 grados centígrados que, en condiciones de humedad, parecían todavía mayores", recuerda con impotencia.

Enrique se dirigió al consistorio y al agente urbanizador para que le indemnizaran para poder trasladar el vivero a otro lugar, pero los juzgados no aceptaron su reclamación. Su única compensación es una parcela en el polígono, menor que la original pero urbanizada. No le consuela.

De todo lo que le ha sucedido en la última década, lo que peor soporta Lluch es que a lo largo de estos 11 años de lucha se ha encontrado con una infinidad de supuestas irregularidades en la tramitación de los proyectos urbanísticos que le afectan. Para acreditarlos se ha dejado mucho tiempo y dinero. En un informe pericial encargado por el propio Lluch, éste insiste en que las obras de urbanización que el consistorio dio por finalizadas no se ejecutaron conforme al presupuesto del proyecto urbanístico aprobado. Según Lluch, faltan viales y la estación depuradora no se encuentra en el lugar previsto en los planos iniciales. Un experto se personó, a petición del viverista, en el polígono para comprobar dónde se encontraba la depuradora y ni el consistorio ni el agente urbanizador fueron capaces de indicarle el lugar exacto dentro de los límites del PAI afectado. La demolición de unas naves, cargada también a la cuota urbanística, tampoco se hizo y para ello aporta unas fotografías posteriores a la finalización del proyecto.

Pasados cinco años desde la aprobación definitiva de la reparcelación y al entender que las obras no se habían terminado, Lluch reclamó al consistorio la caducidad de la adjudicación. En su respuesta, el Ayuntamiento aseguró que las obras sí estaban acabadas a falta de subsanar algunas deficiencias y que el cómputo del plazo de ejecución de las obras había quedado además suspendido por la eliminación de un poste de media tensión.

Su fe está puesta ahora en la Corte de Estrasburgo, ya que aunque mantiene vivos todavía un par de procedimientos en los tribunales españoles, tampoco sabe qué pasará con ellos. "Sólo quiero que mi familia tenga la certeza de que he hecho todo lo que he podido. No me voy a dejar vencer", advierte Lluch.

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* Un municipio bajo la lupa de los jueces

elpaís.com

"CORRUPCIÓN PARTIDOS POLÍTICOS"; NÁQUERA, UN MUNICIPIO BAJO LA LUPA DE LOS JUECES

C. V. - Valencia

Náquera, localidad de Camp de Túria de unos 4.000 habitantes, ha sido investigada varias veces por la justicia a raíz de denuncias sobre el urbanismo. En septiembre de 2006, la Fiscalía denunció por tráfico de influencias al arquitecto técnico de Náquera J. C. P. por un supuesto caso de información privilegiada, tráfico de influencias y violación de secretos. Según argumentó entonces la Fiscalía, el arquitecto técnico pudo favorecer la adjudicación de un gran número de obra pública dotacional, así como de varios PAI, a Gil Garrido Obras Públicas, SL, con la que tenía relación a través de una sociedad interpuesta de la que era socio.

Los juzgados de Llíria acabaron investigando las sospechosas relaciones entre el arquitecto técnico del Ayuntamiento de Náquera y dos empresarios a los que les fueron adjudicados varios proyectos municipales. En junio de 2008, el juzgado edetano archivó por ausencia de delito la causa abierta dos años antes contra el ya ex arquitecto municipal. Investigado si favoreció a Gil Garrido aprovechando su puesto de funcionario en Náquera, la Fiscalía no pudo probar los hechos y, por tanto, resolvió que no había indicios suficientes. Eso sí, la Fiscalía a lo largo de estas dos investigaciones llegó a calificar la actividad urbanística de este consistorio, tanto por la corporación entonces gobernada por el PP como de la anterior, en manos del PSPV, de auténtica maraña. La sucesión de corporaciones en este municipio de Camp de Túria entre 2003 y 2004 a causa de sucesivas mociones de censura y alianzas que tenían el urbanismo como fondo no ha facilitado la investigación de la Fiscalía en este caso.

En el proceso se vio que en menos de año y medio (de marzo de 2001 a julio de 2002) la firma Gil Garrido y Prosunaq, una sociedad en la que figuraba el propio Gil Garrido y, a través de otra sociedad, el arquitecto técnico, vieron aprobados por el Ayuntamiento de Náquera proyectos por valor de 40 millones de euros. Gil Garrido abandonó en 2003 ambas empresas y creó otra diferente que no actuaba en Náquera e insistió en que todo lo que se hizo fue a través de concurso público y ninguna otra empresa presentó alegaciones.

La Fiscalía archivó en abril de 2007 la investigación en torno a otra trama en la que estaban supuestamente implicados varios alcaldes de Náquera en relación con la ejecución de tres PAI y el destino de un solar del Ayuntamiento. El fiscal cerró el caso al no disponer de pruebas.

En octubre de 2009, la Fiscalía volvió a hacerse eco de una denuncia presentada por vecinos de Camp de Túria contra el Ayuntamiento de Náquera por adjudicar sin concurso la construcción de un edificio sobre suelo municipal. La construcción del edificio, según explicó en su día el alcalde de Náquera, Ricardo Arnal, se pactó en un convenio con la promotora Aedifica y Residencial Náquera Golf, que impulsa un PAI en este término municipal.

elpaís.com

martes, 13 de octubre de 2009

LA FISCAL INVESTIGA A NÁQUERA POR UNA OBRA SIN CONCURSO EN SUELO MUNICIPAL

Teresa Gisbert atiende una denuncia de los vecinos de Camp de Túria

MIGUEL OLIVARES - Valencia

Teresa Gisbert, Fiscal Jefa de Valencia, ordenó el pasado 24 de septiembre incoar diligencias de investigación penal y designar fiscal instructor en el acuse de recibo de un escrito de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Camp del Turia que denuncia que el Ayuntamiento de Nàquera adjudicó sin concurso la construcción del edificio L'Accis sobre suelo municipal.

El edificio en cuestión, una mole que se levanta junto al Ayuntamiento de Nàquera, alberga en la planta baja el centro de salud de la localidad. La estructura exterior está techada, pero la obra se encuentra paralizada. El edificio L'Accis debía acoger también un centro de día para mayores y una sala multifunción para todo tipo de actos.

¿Por qué están paralizadas las obras? Una portavoz de Aedifica y Residencial Nàquera Golf, la empresa que promueve la construcción de L'Accis comentó lacónica: "Nosotros no somos una ONG. Y el Ayuntamiento de Nàquera no nos paga".

Ricardo Sixto, alcalde de Nàquera por el PP, asegura que la construcción del edificio es fruto de un convenio con la promotora, que también impulsa un PAI en el término municipal. El suelo afectado por el PAI que propuso Aedifica y Residencial Nàquera Golf afecta a varias parcelas que son de titularidad municipal. Según Sixto, la empresa se comprometió a acometer "una obra para el municipio a cambio de suelo municipal". "Es una fórmula de convenio habitual a cambio de cosa futura", añade.

¿Por qué está parada la obra? "Porque el PAI que aprobó el pleno municipal está pendiente de aprobación por la Consejería de Territorio". Más aún, la aprobación del PAI está pendiente de la previa aprobación del Plan General de Ordenación Urbana que el pleno municipal aprobó en noviembre de 2005. "No sabes el mal que nos hace a todos los ayuntamientos el retraso de la consejería", comentó Sixto.

Los vecinos de Camp del Turia apuntan que el edificio L'Accis no está contabilizado como inmovilizado material en el balance del Ayuntamiento "ni como obra en curso ni como obra finalizada".

La denuncia señala que los grupos de oposición municipal, el PSPV e Iniciativa Vecinal Independiente de Nàquera, han denunciado reiteradamente que carecen de cualquier tipo de información sobre certificaciones de la obra o sobre el convenio firmado por el alcalde y el promotor.

Sixto asegura que el convenio entre el Ayuntamiento y Aedifica fue aprobado por el pleno municipal y es público. Pero cuando la oposición reclamó el documento, el secretario municipal alegó que los concejales sólo tienen derecho a acceder a los expedientes que se vayan a debatir en un pleno o comisión municipal o los que afecten a sus áreas de gestión. Puesto que la oposición no gestiona ningún área y el convenio no será objeto de debate, les negó acceso al documento.

La Delegación del Gobierno requirió al Ayuntamiento de Nàquera en diciembre pasado para que entregara la documentación solicitada por la oposición municipal porque las normas que invoca el secretario municipal no limitan en ningún caso el acceso de cualquier concejal a expedientes públicos y, sobre todo, porque negar el acceso de la oposición al convenio entre el Ayuntamiento y Aedifica "conllevaría dejar sin efecto atribuciones de los miembros de la corporación, como son el control y la fiscalización de los órganos de gobierno, establecido en la Ley de Bases de Régimen Local".

Sixto lamentó que el ministerio fiscal admitiera la denuncia pero lo asumió con deportividad: "Yo saldré un día en las páginas de los periódicos, no como otros, que aparecen todos los días desde hace tiempo".

Un Ayuntamiento arruinado
El presupuesto municipal de Nàquera ronda los diez millones de euros. Lo mismo que la deuda municipal. Y ese balance no tiene visos de mejorar. A lo largo de los primeros seis meses de 2009, las arcas municipales han acumulado un déficit cercano al millón de euros.

Los gastos del consistorio en pago de nóminas y facturas por servicios corrientes durante el primer semestre del presente ejercicio rondan los tres millones de euros. Los ingresos municipales en el mismo plazo, sin embargo, no llegan a dos millones de euros a pesar de que las tasas e impuestos municipales han crecido mucho en los últimos años.

Entre los gastos asumidos por el Ayuntamiento hasta finales de junio se encuentra el pago de 900.000 euros a una constructora a la que ya se había compensado con suelo municipal.

Un técnico municipal apunta un problema pendiente que puede hacer crujir definitivamente las arcas municipales. Si, por alguna razón, la Consejería de Agua, Medio Ambiente, Territorio y Vivienda no aprobara definitivamente el Plan General de Ordenación Urbana de Nàquera que tiene sobre la mesa desde diciembre de 2005 o pusiera objeciones al PAI que promueve Aedifica y Residencial Nàquera Golf, el convenio suscrito entre el Ayuntamiento y la empresa promotora quedaría en papel mojado. El Ayuntamiento tendría que afrontar de alguna forma los costes de construcción del edificio L'Accis que, supuestamente, se paga a través de una cesión de suelo de propiedad municipal.

elpaís.com